Blog - Aminúscula
15397
page-template,page-template-blog-vertical-loop,page-template-blog-vertical-loop-php,page,page-id-15397,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,qode-title-hidden,paspartu_enabled,paspartu_on_top_fixed,paspartu_on_bottom_fixed,vertical_menu_outside_paspartu,side_area_uncovered_from_content,columns-4,qode-theme-ver-11.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2.1,vc_responsive

O cómo plantear la reforma de tu casa

 

Nos pasa que nos sabemos de memoria el Pinterest, que las tendencias nos han llegado hasta lo más profundo de nuestro ser y soñamos con esos gráficos en la pared, con esas baldosas hidráulicas de colores y con esas ventanas de madera antiguas.

Ya pasaron a la historia los muebles de palets y los ciervos de cartón. Los muebles de acero y cristal y los vaters de colores parecen cosa del siglo XIX.  Pero llega el momento de preguntarnos si es eso lo que verdaderamente queremos, si es eso lo que hará de nuestra casa, la casa de los sueños.

Cerremos los ojos e imaginemos nuestra madriguera soñada.

Es en la hoja de Monstera en lo primero que pensamos, o en un sofá mullidito con una chimenea, en una zona de plantas que invada el salón, en un rocódromo en el pasillo o en una cama elástica en el dormitorio.

No debemos dejar de imaginar nuestros sueños con nuestros hábitos o anhelos. Las casas son todavía nuestros pequeños paraísos, aquellos en los que se puede cumplir todo. Y estamos aquí para enfrentarnos a nuevos retos. Para hacer realidad unas ideas más o menos convencionales pero sobre todo, las tuyas.

Después podemos añadir todo lo que queramos pero la base será la vuestra.

¿O es la piña de cerámica la que hace que te sientas verdaderamente a gusto en tu casa?